Dr. Ivan Misner

Trabajar duro es sólo la primera parte del éxito. Tomar buenas decisiones es la segunda parte. Realmente se necesitan ambos para lograr el éxito en lo que sea que hagas.

Conocí a alguien que constantemente lamentaba su «mala suerte». No estaba contenta con los diversos trabajos que tuvo a lo largo de los años, su vida personal era un desastre, tenía casi treinta años, no había completado la universidad y constantemente tenía problemas de dinero. A menudo culpaba las situaciones o a otras personas por las diversas dificultades en las que se encontraba. Sin embargo, la verdad evidentemente obvia era que, aunque trabajaba bastante, continuamente tomaba decisiones horribles. Un día podía estarse quejando de falta de dinero y al día siguiente comprando algo totalmente extravagante y completamente innecesario. La semana siguiente se quejaría de no poder conseguir un buen trabajo mientras se presentaba a trabajar una hora tarde por razones personales (lo que ocurría regularmente).

De vez en cuando me hablaba de sus problemas y yo le señalaba las elecciones que había hecho que la habían llevado hasta ahí. Siempre me daba la razón, pero la verdad es que nunca se hizo cargo del problema real: sus elecciones. Una vez se lamentó «¿Por qué yo, por qué yo? ¡Merezco algo mejor!». No ofrecí mi opinión sobre esta pregunta, pero lo que quería decirle era que «todos sienten que ‘merecen algo mejor’ en algún momento de su vida. – supéralo, deja de quejarte y comienza a hacer algo al respecto. ¡Trabaja duro y toma mejores decisiones!”.

Durante mi carrera, tuve la oportunidad de trabajar con miles de personas que han experimentado diversos grados de éxito en sus vidas. El éxito no es un derecho. Uno de los temas recurrentes que veo con estas personas es que planean y trabajan su plan. Es decir, piensan en sus elecciones, hacen lo mejor que pueden con la información que tienen, y luego trabajan duro para llevarlas a cabo.

El Secreto de Mi Suerte…

No hace mucho, estaba hablando con alguien que conozco desde hace años sobre el crecimiento de mi negocio y otros objetivos personales que he alcanzado recientemente y me dijo: «Hombre, tienes suerte. Debe ser agradable”.

Le respondí: «Sí, tengo suerte, déjame decirte el secreto de mi suerte…»

“Primero, fui a la universidad por diez años. Durante ese tiempo, comencé mi propio negocio y trabajé muchas horas durante dos décadas. En el camino, hipotequé mi casa un par de veces para el negocio y escribí cinco libros. Tú también puedes tener este tipo de suerte. Todo lo que necesitas hacer es aplicar este tipo de esfuerzo a lo que sea que hagas y puedes tener la misma suerte”.

Él se rio y dijo: «¡Está bien, está bien, lo entiendo!». ¿Realmente lo entendió? No lo creo, porque él no ha cambiado su comportamiento ni ha comenzado a tomar diferentes decisiones. Si tener éxito fuera fácil, todos tendrían el éxito que creen que se merecen.

Trabajar duro es solo la primera parte del éxito. Tomar buenas decisiones es la segunda parte. Realmente se necesitan ambos para lograr el éxito en lo que sea que hagas.

Fuente: 

Work Hard and Make Better Choices

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