Por: Gustavo J. Aceves Díaz Infante 

En este artículo vamos a explorar dos grandes fuerzas conjugadas, por un lado la fuerza de la fe que dicta que “todo es posible para el que cree” y que tiene como fuente a la Biblia y a diferentes filosofías de la antigüedad y, por el otro, a la imaginación, pues nada se crea sin primero imaginarlo. Cuando a Einstein le preguntaron que de dónde obtuvo el conocimiento para sus teorías, respondió: “las imaginé”. Y agregó: “la imaginación es más importante que el conocimiento”. 

Las creencias determinan lo que piensas de ti y la forma de ver el mundo. Si cambias la forma de ver algo, puedes transformarlo, de otra manera seguirá igual a como siempre lo has visto. La fe dicta que todo es posible para el que cree, no importa en lo que se crea, ahí estarán las posibilidades del creyente. 

Qué te frena, tus creencias; qué te potencia, también tus creencias. Tenemos programaciones en la mente basadas en creencias muy arraigadas, una de ellas es la siguiente: para lograr algo importante en la vida, necesitamos haber hecho algo que nos ha costado mucho trabajo y esfuerzo, decimos: lo bueno cuesta, nada es gratis. Y ese esfuerzo y esos méritos son necesarios para que merezcas algo. La pregunta clave es y qué tal si esto no es cierto. Aquí hay una trampa, como es natural que nos equivoquemos, esas equivocaciones nos hacen culpables, nos quitan merecimiento y nos quitamos la posibilidad de hacer algo grandioso. Escuchamos voces interiores que dicen no me lo merezco, o me merezco menos y entonces tu vida es resultado de lo que crees merecer. 

Qué tal si fuiste creado con el poder de crear en lo que crees. El poder de crear no está en las manos, ni en el esfuerzo, ni en el sufrimiento, ni en el mérito. El poder de crear está en el poder de tu ser, en el poder de tu fe, de tu mente, de tu imaginación. No damos crédito a que venimos del amor puro, de la abundancia infinita y de que la forma en que vivimos está determinada por ese mismo poder. Pareciera que como humanidad, nos han adormecido y vivimos una vida en la que nos auto-saboteamos, pues solo creamos en función de lo que creemos merecer. Entonces creemos y creamos un mundo de escasez, de vacas gordas y flacas, de momentos buenos y malos, de abusos, de robos, de secuestros y asesinatos y por supuesto también de logros y cosas bellas, pero una mezcla de todo y no tiene que ser así, puede ser mucho, pero mucho mejor. 

Yo te invito a que te preguntes, de dónde vienen esos pensamientos limitantes, quién nos los enseñó. Si hemos aprendido eso, entonces así será nuestra vida, con todas sus bondades y des-bondades. Ya no le demos crédito a esos pensamientos que de alguna manera nos esclavizan. 

Dale fuerza a tu fe, y podrás preguntarte, pero ¿fe en qué? Respuesta: fe en lo que realmente eres. No en lo que te han hecho creer que eres y lo que nos dicen que somos las personas, la humanidad. Ya no des poder a lo que te dicen los demás, empodérate a ti mismo y precisamente conéctate con el poder que tienes. 

Si vienes aquí a esta vida a merecerte algo, entonces sigue como vas, la vida igual, con altas y bajas, igual tu familia, tu empresa o trabajo, el mundo en que vives. Si quieres cambiar tu vida y reconocer lo realmente que eres en esencia, empieza a cuestionar tus creencias limitantes. 

Hay una ley que lo rige todo, la ley de la vibración y la resonancia, como vibras atraes, como resuenas generas tu entorno y el mundo en que vives. En resumen: Como vibras, atraes todo en esa misma frecuencia; como resuenas desde tu interior, tienes el poder de crear. 

¿De qué se trata todo esto? Se trata de la fe que es la llave para que las cosas sucedan y que abre la puerta a otro gran poder: el poder de la imaginación. Los niños nacen con un gran poder de imaginar y ellos creen lo que les decimos. A lo niños los programamos para que piensen y sean como nosotros, los limitamos a vivir una vida que tiene de todo, lado claro y lado obscuro. El tipo de vida y de mundo que conocemos y que hemos creado, y que está en nuestras manos cambiarlo. Se trata de cambiar tu vida totalmente, dejar atrás lo que has sido y darle lugar a lo que realmente eres. 

Las creencias están arraigadas en el subconsciente, no las vemos, pero ahí están. Muchas de ellas se generaron cuando eras niño o niña. Y ¿qué puedes hacer? Reprograma lo que tienes en el subconsciente. Para hacerlo, es necesario creer que si cambias tus creencias, todo cambia. La fe es tan poderosa como la anti fe, es decir si crees en el miedo, en el fracaso, en la maldad, en la escasez, en la enfermedad eso también tienes el poder de crear. Bien lo dice el dicho: piensa mal y acertarás, claro que tiene la razón, pues en eso crees. Entonces también es válido, piensa bien y acertarás, igual es válido si en eso crees. Es decir que no necesitas merecer nada, que la abundancia, la paz, la bondad, la generosidad, el amor, la sabiduría, la salud es posible si crees en ella. Forma parte de tu ser, vienes con esos regalos. Acéptalos, dales vida, te los regaló el amor puro e infinito de quien te creó. 

Me llega a la mente lo que hemos aprendido sobre los amigos, sobre el matrimonio: hay que estar en las buenas y en las malas con ellos, con nuestra pareja hay que estar en la salud y en la enfermedad. ¿Te das cuenta? Damos por hecho esas creencias y pensamos que ése es el mundo en que vivimos, que así es la realidad y no nos damos cuenta que ése es el mundo que creamos. Todo es posible para el que cree, tanto para bien o para mal, o para estar más o menos, o para vivir en la mediocridad o bajo los límites de nuestra fe. O bien para vivir aquí mismo el Reino de los Cielos, desde esta vida, no en otra, ni en otro lado. 

Este artículo es una invitación a que a partir de hoy le des fuerza a tu nueva Fe y a tu imaginación, nada se crea si primero no se imagina. Con ese poder creador que tienes, empieza a imaginar a ese nuevo mundo, el que tú puedes crear si crees en ello. 

Cambia tus pensamientos, cambia tus creencias, vive a partir de hoy dándole fuerza a lo que realmente eres. Tarde o temprano lo vas a descubrir, ya no te tardes, empieza hoy. 

Cómo empezar, empieza reprogramando tu mente, en estado de relajación, con respiraciones profundas y si te acompañas de música que te inspire paz, conéctate con pensamientos que te empoderen, por ejemplo: 

– Hoy rechazo todo aquello que me obstaculiza y me detiene para ser lo que soy. 

– Creo en el poder que tengo de cambiarlo todo, mi vida y mi entorno. 

– A partir de hoy decido cómo es mi vida y dejo de culpar a otros. 

– Vivo en paz con fe en lo que realmente soy. 

– No tengo miedo a nada, ni a nadie, confío en quien me creó y en lo que soy. 

– Imagino, atraigo y vivo en el amor, la abundancia, la generosidad, la bondad y la alegría. 

– Uso el poder de mi fe para estar sano. 

Estos ejercicios funcionan mejor en la mañana al despertarte y al dormirte, y trae esos pensamientos en tu mente, al vivir el día a día. Mantente conectado a ellos, hasta que les des vida. 

En conclusión, de lo que se trata es de cambiar al mundo actual y generar un mundo nuevo a partir de nuestra fe y nuestra imaginación, pues todo es posible, no poquito más, todo. Como lo presenta la siguiente figura de manera ilustrativa y no limitante: 

Este artículo está sustentado en tu fe y en tu imaginación, puede ser que en un principio te parezca fuera de la realidad y sí lo está, lo que busca es cambiarla. Una realidad que está fuera de nuestras creencias y limitaciones, pues no podemos ver, ni entender lo que está más allá de nuestras creencias. Lo que sí puedes hacer es sopesar esta información en tu interior, checa en tu corazón lo que aquí leíste. Tus posibilidades no tienen límite. 

Gracias por darte el tiempo para leer y reflexionar sobre este artículo. Cualquier comentario es bienvenido a este correo: gustavoaceves@vision-integral.com 

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