En el mundo de los negocios hablamos de ganadores y perdedores, pero dejamos de ver que realmente estos juicios son espejismos. Actualmente hay empresas triunfadoras y admiradas como Facebook, Tesla y Amazón con sus respectivos CEOs: Mark Zuckerberg, Ellon Musk y Jeff Bezos (este último el hombre más rico del mundo según la revista Forbes), sin embargo resulta que los tres están siendo fuertemente criticados y viven una crisis de imagen y credibilidad. Este artículo tiene la intención de cuestionar las creencias con las que vivimos no solo en el mundo de los negocios y el tema laboral, sino en nuestra vida misma.

Mark Zuckerberg fue citado en el senado de USA porque Facebook violó la política de privacidad de sus afiliados. Ellon Musk tuvo recientemente un estado de agotamiento físico y estrés, llamado en inglés burn out derivado de su afán de control enfermizo y está siendo relevado de la presidencia de Tesla y a Jeff Bezos de Amazón se le acusa de dar grandes donaciones de caridad en apariencia filantrópica, mientras en su empresa hay quejas por explotación a sus trabajadores. En resumen, hace unas semanas eran admirados en todo el mundo, al día de hoy son cuestionados y criticados.

Desde que éramos niños hemos aprendido que hay que ser triunfadores, que hay que ganar, esto se da en la familia, en la escuela, con los amigos, en los deportes, en los juegos y prácticamente en todos los aspectos de la vida. Hemos aprendido a entender al mundo como que está dividido entre ganadores y perdedores.

Si eres el mejor promedio de tu generación, eres ganador; si estás en la selección de deportes de tu escuela, eres ganador. Si te promovieron en tu empresa, eres ganador; si la empresa ganó una licitación o un cliente importante, es ganadora. El supuesto es que los ganadores son mejores y más felices que los perdedores. ¿Será cierto esto?

En las organizaciones se compite por un mejor puesto, por una promoción, por ser el mejor vendedor de la empresa. Entonces busco demostrar que yo soy mejor que los demás, este enfoque hace que busque dar más valor a lo que yo hago y eso no está mal, el problema es que dejo de ver a la organización como un todo, dejo de ver el sistema. Incluso si a las personas que están compitiendo por el mismo puesto no les va bien, a mí me favorece porque yo gano y demuestro así que yo soy el mejor, el indicado para ese puesto clave. Yo gano y mis compañeros pierden, (ganadores y perdedores) la cuestión es si la empresa es mejor o le va mejor funcionando así y si todos son mejores personas, mejores colaboradores con esta forma de pensar. ¿A qué suena esto? Me pregunto si esto no es egoísmo.

Bajo esta perspectiva, todo el tiempo estamos o ganando o perdiendo, vivimos en la ilusión de la montaña rusa, gano y me siento bien, pierdo y me siento mal. Chequen como personas que son admiradas o exitosas tienen algún aspecto de su vida mal, ahí son perdedores y tratan de mantener esa información en secreto: fraudes, violencia familiar, evasión fiscal, violaciones… O incluso envidia, como es el caso de Floyd Mayweather, que cuando el Canelo obtiene el mayor contrato en la historia de un atleta por $365 millones de dólares, twitea lo siguiente: “yo me gano ese dinero en una sola noche, mi pelea con el Canelo es la más fácil que he tenido en mi carrera”. Me pregunto: a qué viene ese comentario de Mayweather, ¿no se supone que es considerado el boxeador más exitoso de la historia? ¿Así piensa un ganador?

Las organizaciones pueden igualmente considerarse ganadoras o perdedoras, la pregunta es: ¿por cuánto tiempo? ¿En qué aspectos es ganadora? Y en contraparte: en qué aspectos será perdedora, porque cuando ganas, algo pierdes; o perderás en algún momento. Puesto que nadie gana en todo, ni todo el tiempo.

Tomemos como ejemplo una familia donde es común la comparación entre hermanos, uno es el listo, otro es el callado, otro es el más lento para aprender y otro es quizás considerado el bueno para los deportes. De nuevo, ganadores y perdedores, la pregunta es si la familia está mejor cuando uno de sus miembros destaca en algo. Me parece que la clave es en cómo ganamos todos, en la familia, en la empresa, en la escuela, en el país, e incluso en el mundo.

Qué tal poner sobre la mesa el siguiente postulado: mientras haya ganadores y perdedores, el sistema como un todo, no avanza y la otra manera de plantearlo es: “Un sistema avanza realmente cuando todos sus miembros ganan”. Ver siguiente figura:

Ganadores y perdedores, la trampa del ego (1)

Estamos hablando de un nuevo pensamiento que predomine en nuestra educación y en la forma en que vemos los problemas y sus soluciones, hacerlo ahora con un con enfoque holístico o total, la palabra holístico tiene raíces griegas y significa relativo al todo. Las personas formamos parte de un todo más grande y mientras no veamos ese todo como sistema, el avance será aparente.

De aquí vienen las siguientes preguntas: ¿Qué hacer para que todos ganemos? ¿Podemos romper con la idea de ganador y perdedor? ¿Podemos ser todos ganadores?

Tomemos como ejemplo el caso de la familia, imagínense que un miembro es el mejor promedio de su generación. La pregunta es: ¿cómo gana con esto toda la familia?, ¿cómo este hecho puede ayudar a que todos los miembros sean ganadores?

Puede haber diferentes formas de capitalizar esta situación, una de ellas es con preguntas como: ¿cuál es la lección para la familia?, ¿qué tenemos de bueno en esta familia que uno de nuestros miembros es el mejor promedio de la generación?, ¿qué tenemos de bueno cada uno de nosotros?, ¿cómo este hecho nos va a ayudar a ser mejores personas?

Igual en el salón de clase, para qué tenemos mejor promedio de la generación o menciones honoríficas. Todas las personas tenemos diferentes cualidades y podemos entonces ser considerados ganadores y perdedores en diferentes aspectos. Pero esto no nos hace a unos mejores que otros. No será mejor pensar de esta manera: ¿cómo podemos ser todos en clase mejores estudiantes?, ¿cómo aprendemos más todos?, ¿qué hacemos para ser mejores personas?

Las preguntas anteriores también son válidas para tu equipo de trabajo, en lugar de pensar cómo alguno de ellos destaca, piensa en cómo todo el equipo mejora. En lugar de pensar que tu departamento sea el mejor de la empresa, cómo logramos que la empresa sea mejor como un todo.

¿Qué hay de fondo en todo esto?, ¿no es el egoísmo? Y yendo más a fondo, ¿no es el ego? El ego es el gran divisor, es el que nos separa entre hermanos, entre amigos, entre empresas, entre naciones.

Está circulando un video que presume todo lo que está haciendo China para convertirse en la economía más poderosa del mundo. La cuestión es: ¿el mundo estará mejor, habrá más paz, menos hambre, menos odio, menos violencia, mejor calidad de vida si China o cualquier país se convierte en potencia número uno del mundo? Yo lo dudo, durante la historia de la humanidad, hay imperios y naciones que tienen apogeos y decadencias, otra vez el espejismo de la montaña rusa. Guerras, hambre, violencia y abusos siguen y la humanidad como un todo no avanza, solo permanece la ilusión del ganador y el perdedor. ¿Cuánto tiempo durará China como potencia número 1 y qué país lo va a desplazar? (Ver figura).

Ganadores y perdedores, la trampa del ego (2)

Mientras promovamos el ego donde yo gane y tú pierdas o donde tú ganes y yo pierda o incluso donde nosotros ganamos y ustedes pierdan, como sistema total no vamos a avanzar. Este artículo invita a romper con el esquema de ganadores y perdedores y a buscar cómo todo lo que sucede lo convertimos en un ganar para todos. Incluso si hay un fracaso, cómo todos aprendemos de ese fracaso, cómo lo convertimos en un aprendizaje significativo que en el futuro lo podamos capitalizar como un logro para todos.

Este documento es una invitación a que cambies la perspectiva de lo que pasa en tu familia, en tu salón de clase si es que das clases, en tu organización o en tus círculos de influencia para que la perspectiva ahora sea de buscar cómo todos ganamos.

Si analizamos nuestro sistema político, mientras tengamos partidos, vamos a tener ganadores y perdedores y México como nación no avanzará, seguiremos en la trampa del ego donde unos ganan y otros pierden y el país como sistema, no avanza. Los partidos que están como oposición no quieren que le vaya bien al que gobierna y viceversa, porque eso va en contra de sus intereses particulares. Busco que te vaya mal como gobierno porque así llego yo al poder.

En nuestro sistema político se simula que se avanza, para así seguir en el poder. Es curioso, pero este nuevo paradigma holístico nos revela que quienes piensan que están ganando con X situación, este triunfo solo es aparente y temporal, que están en el espejismo de que ganan, pero deja al descubierto que la victoria es aparente, en algún momento se va a revertir o el sistema como todo se las va a cobrar.

Un cambio hacia esta nueva forma de pensar es como asomarnos a una ventana y descubrir un mundo nuevo, hacerlo sería apenas un inicio en el caminar y descubrir una forma de ver la vida prácticamente desconocida en la que “mientras haya ganadores y perdedores, el sistema como un todo, no avanza” o bien, avanza en apariencia. Ustedes qué piensan.

(*)Nota Aclaratoria. Hay tres diferentes modos de ver al ego: el instintivo, el psicológico y el espiritual. Este artículo está enfocado al modo espiritual, en éste el ego es lo que nos separa de Dios, de los demás e incluso nos genera división internamente también y si estamos separados, no trascendemos.

Por Gustavo J. Aceves Díaz Infante

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